La guerra de invierno en Finlandia

La Guerra de Invierno, también conocida como la Guerra Soviético-Finlandesa o Guerra Ruso-Finlandesa (en finlandés: talvisota, en sueco: vinterkriget, en ruso) es una guerra que comenzó cuando la Unión Soviética atacó Finlandia, bombardeando la capital Helsinki a 30 de noviembre de 1939, tres meses después del inicio de la Segunda Guerra Mundial.

El conflicto se arrastró hasta 12 de marzo de 1940, cuando un tratado de paz fue firmado, cediendo 10% del territorio finlandés, y 20% de su capacidad industrial, a la Unión Soviética.

El motivo de los soviéticos no hayan vencido tan fácilmente, como preveían, se debe por un lado a los expurgos de 1937 en el mando del Ejército Rojo y a la falta de espíritu de lucha de los delanteros, y por otro lado al éxito de la resistencia finlandesa, liderada por el mariscal Carl Gustaf Emil Mannerheim.

Como consecuencia, la Unión Soviética fue proscrita de la Aleación de las Naciones a 14 de diciembre de 1939. Josef Stalin había esperado conquistar todo el país hasta al final de 1939, pero la resistencia finlandesa frustró las fuerzas soviéticas, que eran en mayor número (3 soviéticos para 1 finlandés).

El resultado de la guerra fue mixto. Aunque las fuerzas soviéticas finalmente hubieran conseguido atravesar la defensa finlandesa, ningún lado, quiere la Unión Soviética o Finlandia, emergió del conflicto victorioso. Las pérdidas soviéticas en el frente de combate fueron tremendas, y la posición internacional del país sufrió.

Y aún peor, las habilidades de combate del Ejército Rojo fueron puestas en cuestión, un hecho que tuvo un gran impacto para la decisión de Adolf Hitler de lanzar la Operación Barbarossa. Finalmente, las fuerzas soviéticas no alcanzaron su objetivo primario de conquistar Finlandia, pero ganaron solo una extensión de territorio a lo largo del lago Ladoga.

Los finlandeses aseguraron su soberanía y ganaron una posición internacional considerable.

El tratado de paz de 12 de marzo de 1940 impidió las preparaciones franco-británicas de envío de apoyo para Finlandia a través del norte de la Escandinávia (la campaña Aliada en Noruega) que impediría también el acceso alemán a las minas de hierro en el norte de Suecia. La invasión por Alemania Nazi de Dinamarca y de Noruega a 9 de abril de 1940 (Operación Weserübung) desvió entonces la atención del mundo para la lucha por el control de Noruega.

La Guerra de Invierno fue un desastre militar para la Unión Soviética. Pero, Stalin aprendió con este fiasco y comprendió que el control sobre el Ejército Rojo ya no era posible.

Después de la Guerra de Invierno, el Kremlin inició el proceso de reinstaurar oficiales calificados y de modernizar sus fuerzas, una decisión que vendría a permitir que los soviéticos resistieran a la invasión alemana.


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